El jueves pasado llegué a casa a la 1 am. Flip y Ol seguramente lo habrán hecho más tarde porque desde donde estábamos, les quedaba un ratico hasta sus casas.  Yo que vivía más cerca, me fui andando y tan pancha.

Y resulta que me meto en la cama y por mucho sueño que tenía, no me daba la gana de dormir.  Había sido un encuentro tan inspirador.  Y es que ese día vinieron algunas de las representantes del proyecto Chicass10 del que ya habíamos escrito anteriormente y del que somos admiradoras.

A Madrid vinieron Pilar y Chus, de la Asociación Nosotras Intramuros, entidad que lleva el proyecto Chicass10, además de Monse, una de las reclusas que participa en el mismo, es la más veterena.  Chicass10 fue nominado para un premio que finalmente no se llevó aunque para nosotras, por todo lo que hacen y cómo lo hacen, fueron las indiscutibles ganadoras.

Creo que puedo hablar en nombre de todo Masticable cuando digo que fue revelador ver y escuchar a Monse decir cosas como que el proyecto le había ayudado mucho y que valoraba como a ella y a sus compañeras les había dado muchas más cosas de las que se esperaban.

Pilar nos contó cómo entró en la cárcel para ganarse la confianza de las chicas ->durante un año fingió ser esteticien, aprendió de una amiga a dar masajitos en la cara y ahí que se fue a “vender la moto” con una maleta llena de cremas y una bata que le dió una compañera que trabaja en la cocina del colegio donde es maestra.    Todavía no sabe como la dejaban pasar con los potingues. Por suerte para las chicas, así fue.  Y entre cremita y cremita, Pilar fue aprendiéndose sus nombres, sus historias… hasta que un día una de las chicas le pidió teñir su máximo tesoro, su pelo, y este salió muy mal parado.  La buena noticia, es que para entonces, las chicas ya estaban “atrapadas” en ese remolino de energía que es Pilar y así las cosas, comenzaron con una revista en papel y cuando les retiraron los fondos, nació el blog.

Una de las cosas que más nos sorprendió fue saber que las chicas no cuentan con el 100% de libertad de expresión.  Pueden contar cosas, sí, pero cuidando cómo hacerlo y eso es otra cosa impensable para quienes vivimos del otro lado de las rejas y que pasa ahora y aquí.  Pero mira tú por donde, que a pesar de ese restricción, a Monse se le encendía la mirada contándo su experiencia dentro del proyecto.

Nosotras Intramuros sigue al pie del cañón.  Una de sus reinvidicaciones es poder contar con Internet en la cárcel. Les vale con acceso restringido, pero entienden, que reinsertar a una persona a la vida social también pasa por la alfabetización digital, por enseñarle a moverse en ese otro mundo que es parte del físico, este universo virtual.

Fue noche rica-rica en la que una vez más, nos sentimos afortunadas por conocer gente como Chus, Pilar y Monse.  Personas que se curran lo que quieren y defienden lo que creen, que crecen por dentro con algo que puede parecer algo tan frío y externo como pueden ser estas herramientas, que van más allá del simple manejo, que las hacen suyas y las convierten en armas pacíficas en pro de su causa y que gracias a ello, a las demás, nos hacen creer un poquito más en que no todo está perdido.

Y no hay mejor despedida que eso que repetía en mi cabeza cuando subía la cuesta hacia mi casa como un mantra:   ¡Muchas gracias Chicass10!