Ayer perdimos a un ser muy querido de mi familia. El momento fue duro y doloroso y lo que nos queda. Llegamos a casa después de muchas horas en el tanatorio, cansadxs, frustadxs, tristes. Me conecto, como siempre hago, entro en mis correos. Despacho algunas cosillas urgentes de curro, contesto mails de otros familiares que desde el otro lado del charco nos mandan su apoyo. Paso por el Facebook y descubro con estupor que el cacharro me invita a ‘reconectarme’ con el perfil de la persona que justo acabo de despedir. Es lo que hace esta red: si tienes tiempo que no escribes en el muro de alguno de tus cotactos va y te lo recuerda. Total, una putada.
Así que ni corta ni perezosa me decido a hacer algo. Si tenemos un fin terrenal, también debería haber uno digital igual de radical. O al menos eso creo.
Encuentro que Facebook tiene una política, a mi modo de ver, bastante rara. Puede que sea mi nula experiencia con algo así, puede que sea muy ‘anglosajón’ la cosa, pero es que con el tema no me siento del todo cómoda: resulta que puedes llenar un formulario dando los datos de la persona fallecida pero no te dan la contraseña de su cuenta a menos que pruebes que eres un familiar muy muy cercano y entonces estos pueden solicitar la eliminación del perfil (hasta ahí todo normal) Lo que me chirria es la opción de dejar el perfil en ‘estado memorial’, esto es, no le dan de baja sino que eliminan los estados (o ‘updates’ )y los grupos de afiliación. Ya no puede recibir más invitaciones ni peticiones de amistad y sólo podemos ver el perfil sus amigos/as hasta entonces. Dicen que tomaron esa decisión después de un tiroteo que hubo en Virginia- EEUU, porque se dieron cuenta que los y las compañeras de las personas que perdieron la vida en el mismo, encontraban consuelo escribiendo en sus muros.
Igual puede ser bueno, no lo se. He entrado varias veces en el perfil de esta persona y sí, veo mensajes de algunas de sus amigos/as. Lo que soy yo, no me atrevo. La verdad, lo siento como un exceso de algo que debería ser expresado en otras circunstancias, de otras maneras. A lo mejor es algo muy personal y la política feisbukiana es correcta. Por lo pronto, he enviado la solicitud y me han contestado que les ha llegado y que pronto se pondrán en contacto conmigo. Supongo que para corroborar los datos y cosas así. Ya cuando pase un tiempo, lo hablaré con su familia más cercana por si quieren solicitar la contraseña y borrarlo todo.
Esta experiencia me está revolviendo muchas cosas. Obviamente, va más allá de mi vida online, pero también tiene que ver con ella. A diferencia de la persona amiga que nos acaba de dejar, somos muchas y muchos quienes sí tenemos una vida digital gorda. Y siempre diré que es bueno tenerla cuando se hace con cabeza: enriquece, es divertido, te permite conectar con mucha gente, expresarte y compartir cosas que de otra manera no podrías o que sería muy difícil de hacerlo. Y estos son los pensamientos que tenía. Nunca había pensado en el cierre de este tipo de cosas. Así que aquí os traigo mi reflexión y el resultado de un poquito de navegación.
He encontrado por ejemplo, que en Tuenti, si acreditas el parentesco con un familiar fallecido que tenga cuenta allí, lo borran, así como toda la información relacionada con la persona en cuestión. Que MySpace tiene una política similar a la de Facebook pero que no restringue los perfiles, así que las y los usuarios han creado MyDeathSpace.com con los perfiles de las personas fallecidas (aunque no veo la versión en castellano de esto, supongo que no existe). Con los correos electrónicos hay diferentes cosas: Hotmail y Yahoo cierran la cuenta una vez pasados un número de días inactiva. Con el universo Google, parece que la cosa se complica.
Y todo así, han nacido empresas que van guardando tus cuentas y contraseñas y registra todos los cambios que hagas en ella y cuando falleces, se encagan del borrado. Legacy Locker, Asset Lock y Death Switch son algunas de ellas. Por supuesto, hay que pagar.
En mi caso, he pensado hacer una lista con los url´s de mis perfiles, los nombres de usuario y contraseñas, así como los datos de todas las cuentas de correo que manejo. De esa lista haré 3 copias que entregaré a 3 personas diferentes, de círculos diferentes, pero en las que confío plenamente. A lo mejor a lo largo de los años abra más cuentas, cierre algunas o modifique contraseñas. Pues nada, les actualizo la información y ya está. Incluso puede que deje instrucciones para que escriban en mi nombre, despidiéndome de mis contactos y agradeciendo nuestra relación. Lo que sí tengo claro, es que una vez fallezca, quiero que mi vida digital desaparezca (a excepción, quien sabe, del blog). Pero ojo, se que es una opción bastante personal.
Según lo leo, parece que este post me ha salido algo macabro, pero según lo pienso, siento que no, que me ha salido práctico, real.
Hoy más que antes me doy cuenta de que todo, todo, todito, se acaba.


2 comentarios hasta ahora
querid@s compañer@s, no sé bien por qué pero me ha reconfortado leer este post, siento de veras la pérdida de esa querida persona y la triste y profunda reflexión que os ha provocado sobre nuestra vida online, que como decís, también se acaba, como todo, todito… un beso y un abrazo, Lidia
Esta aplicación me ha recordado a tu artículo: se llama PassMyWill y sirve para enviar tus contraseñas a tus familiares
http://wwwhatsnew.com/2011/10/02/passmywill-envia-tus-contrasenas-a-tus-familiares-despues-de-tu-muerte/
En los comentarios se indica que no es muy fiable, pero es curioso.
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