Tu Internet no es el mismo que el mío

El post de Olways de ayer, sobre usos de las redes sociales enfocados a la diversidad, empezaba diciendo:

“Algo interesante de las redes sociales y que solemos repetir mucho es que nos pueden conectar con gente diferente. Sí, bien, aunque a veces, ¡ay!, acabamos visitando y leyendo los sitios de la gente que opina parecido y que tiene más afinidad.”

Y no le falta razón. Hoy he conocido el concepto de “burbuja de filtros” de la mano de uno de los vídeos de TED de Eli Pariser. La idea puede resumirse en varias claves:

  • Existe una fuerte tendencia -en la que participan muy de lleno Facebook y Google- a que los sitios web filtren los contenidos que vemos.
  • Se nos muestran contenidos filtrados en función de lo que un programa informático cree que es relevante para nosotros.
  • Si un algoritmo va a decidir qué vemos y qué no, entonces debemos asegurarnos de que nos va a mostrar aquello que necesitamos ver. Es decir, no sólo cosas “relevantes”, sino también cosas importantes, incómodas, desafiantes, puntos de vista diferentes, etc.
  • Los buscadores deberían ser transparentes: deberíamos de poder saber qué filtros se nos están aplicando.
  • Internet no debería de ser una burbuja que nos encierre y rodee de lo que nos gusta sino un medio que nos conecte con el mundo.

Échale un vistacín y lo comentamos:

Resulta inquietante. No sólo tenemos una tendencia natural a ignorar a quienes opinan diferente y a refugiarnos en las redes que nos son más familiares. Además, ahora lo que creíamos que era una ventana al mundo se está convirtiendo en un espejo en que mirar nuestro ombligo.

 

 

Movilizaciones en Madrid en apoyo al Sáhara Occidental

Me pregunto qué pie de foto ocurrente habría puesto Ney

Uno de los temas de moda en el mundo activista es cómo han contribuido las llamadas redes sociales (Facebook, Twitter, etc) a las últimas movilizaciones sociales (las de los pueblos árabes, por poner un ejemplo). Se dedican conferencias, seminarios, videos, artículos de prensa y demás recursos, al análisis y difusión de cómo un evento de Facebook fue utilizado para convocar una concentración, de cómo Google y Twitter facilitaron el acceso a Internet durante los conflictos de Túnez y Egipto, o de cómo un trabajador de Google fue aplaudido en la plaza de la Liberación en Egipto.

Sin embargo, pocas veces se estudia la cuestión desde el punto de vista inverso, que creo que es hasta más acertado. Para mí, la cuestión que realmente daría juego y de la que realmente podríamos aprender, es cómo ha contribuido Internet a la desmovilización. Si ayer se nos invitaba a participar en una manifestación por email, anteayer por teléfono, antes por la radio y la televisión, y antes aún en prensa y a gritos por las calles, hoy es mediante un hashtag en Twitter o un evento en Facebook.

La gracia está en que pasamos tanto tiempo con el culo pegado a una silla delante del ordenador, haciendo clics para decir que nos gustan videos tontos de caídas, o fotos cursis de gatitos, que siempre que haya una manifestación será fácil encontrar un eco previo -si es que tal expresión tiene sentido- de la misma en Internet. Un análisis incompleto, nos llevará a pensar que esas manifestaciones tuvieron lugar precisamente gracias a las redes sociales, que las manifestaciones ya no son como las de antes, y que sin el efecto difusor de Facebook o Twitter, no habrían tenido lugar las revueltas de los pueblos árabes.

Desconectémonos de la Matrix

¿No se supone que en España triunfa la roja?

Para mí, la clave ignorada en todo esto, es que pasar el día entero con el culo pegado a la silla es todo menos movilización. En lugar de buscar ejemplos que confirmen la teoría de que las nuevas tecnologías han contribuido de forma muy positiva a las manifestaciones, es momento de buscar ejemplos que la contradigan y tratar de aprender de ellos. Un ejemplo para ir abriendo boca. ¿Dónde está, en España, el efecto de las redes sociales en las manifestaciones?

Las manifestaciones -y huelgas- en España son cada vez menos numerosas. ¿Acaso no tenemos motivos? ¿Acaso -por poner sólo un ejemplo- un 40% de paro juvenil no es suficiente? Y otro dato a tener en cuenta sobre las revoluciones en el norte de África. ¿Sabíais que Egipto lidera África en cuanto a porcentaje de personas con acceso a Internet y que, aún así, su ratio de penetración de Internet es de menos de un 16%?

Ojo, que no digo que Internet contribuya sólo a la desmovilización. Lo que digo es que igual que puede contribuir a la movilización (cuestión ampliamente documentada) también puede hacerlo a la desmovilización (cuestión igualmente ignorada). Mi único consejo al respecto -y soy consciente de que no soy quién para aconsejar a nadie- es que nos dejemos de tanto clic y hagamos cosas. Los clics sólo tienen sentido si acompañan acciones en el mundo real. Desconectémonos de la Matrix.

 

 

tipying - wiertz sébastien en flickr

Algunas notas del artículo Clicktivism is ruining leftist activism:

  • La obsesión por el seguimiento de los clicks realizados convierte el activismo digital en clickactivismo.
  • El problema es que este modelo de activismo abraza sin crítica la ideología de la comercialización.
  • Se acepta que las tácticas publicitarias y de estudios de mercado usadas para vender papel higiénico pueden también construir movimientos sociales. Esto manifiesta una fe excesiva en el poder de la métrica para cuantificar el éxito. Así, todo lo que hacen las y los activistas digitales es controlado y analizado.
  • Ha desaparecido la fe en el poder de las ideas, o la poesía de las acciones, para lograr un cambio social.
  • Promueve la ilusión de que navegar por la web puede cambiar el mundo. El clicktivismo es al activismo como McDonald’s es a la comida que se cuece a fuego lento.
  • Cualquier activismo que acepta acríticamente la mercantilización de cambio social debe ser desestimado.
  • El activismo digital es un peligro para la izquierda. Sus ineficaces campañas de márketing difunden cinismo político y desvían la atención de los movimientos genuinamente radicales.
  • Contra la tecnocracia progresiva del clickactivismo, una nueva generación de activistas está en producción. En lugar de las mediciones y grupos de trabajo se centrará en el retorno a la cosa que las y los vendedores más temen: la pasión, la crítica ideológica y total de la sociedad de consumo.

Foto: wiertz sébastien, cc en flickr