El fin de semana pasado tuve la suerte de poder estar en la fiesta del humo 2011 de Peroblasco. Se trata de una fiesta reivindicativa que organizan anualmente, el último sábado de julio, los vecinos y vecinas de Peroblasco, un pequeño pueblecito que pertenece al municipio de Munilla, en La Rioja.
La fiesta congrega a cientos de personas de pueblos vecinos que acuden a ver el espectáculo. Y es que, cada año, al son del canon de Pachelbel, las chimeneas de Peroblasco sueltan humo de colores. ¡Qué mejor actividad de visibilización que pintar el cielo de colores!

Si Newton viviese para verlo...
Aún siendo sólo unas 20 personas las que habitan Peroblasco, las fiestas le dan un impacto mediático mucho más que aceptable. Cierto es que el impacto está relativamente limitado a medios locales, o a secciones locales de medios más generales. Sin embargo, ¡para qué íbamos a querer más! Una de las claves para que eventos rurales funcionen parece ser que:
Hay que elegir muy bien a quién se quiere hacer llegar el mensaje y centrar los esfuerzos en los medios que más directamente nos permitan llegar a esas personas.
Si esas personas son, como normalmente pasa en eventos rurales, los y las vecinas de pueblos cercanos, entonces qué mejor que medios locales, carteles y, sobre todo, ¡el tan olvidado boca a boca!
De hecho, el boca a boca es especialmente importante en la viralización de eventos rurales. Y el boca a boca funciona tanto mejor cuanto más ha participado la gente en el evento en cuestión y cuanto mejor se lo ha pasado allí. Así que, casi más importante que comunicar, es diseñar bien el evento.

Aquí socializa hasta Mojamuto
En Peroblasco se lo montan del diez. La fiesta puede presumir de tener un ambiente genial. Es una de esas fiestas de pueblo en las que todo el mundo participa, ¡mayores y peques incluídos! Y es que hay casi tanta gente preocupándose de que todo funcione sobre ruedas -ocupándose del bar, de la limpieza, actuando en los pasacalles, vendiendo papeletas para las rifas, etc- que gente de visita preocupándose sólo de pasárselo bien.
Y nada más coherente con el ambiente festivo-reivindicativo que hablar de logros y tareas pendientes. En la fiesta daban vasos de plástico a cambio de una garantía de 1€. Un clásico que nunca falla. ¡Pero es que hasta el diseño de los vasos estaba bien cuidado!
Por un lado, los vasitos lucían un bonito diseño en que se representan las casas echando humo. Por el otro, los vasos incluían una lista con sus 10 reinvindicaciones fundamentales, incluídas cuatro de las cuales ya han logrado ver realizadas.
“Humos de colores de fiesta y alegría que después de muchos años aún siguen reivindicando prestaciones tan básicas como”:
- Suministro de agua de calidad,
- limpieza y mantenimiento del manantial
- y conducción higiénica hasta el depósito.
- Solar de la Iglesia: local para actividades culturales.
- Recogida de basuras en el pueblo (y no a 1 Km).
- Cuidado y preservación del puente y entorno.
Y otras cuatro, de las que también se informaba, y que se lograron ya gracias al trabajo reivindicativo:
- Carretera y accesos al pueblo dignos.
- Continuación del empedrado por el pueblo.
- Inversión anual del presupuesto municipal.
- Actividad periódica del alguacil municipal.
¡Cuántas cosas bien hechas de las que aprender! Constancia, alegría, coherencia, visibilización, participación, dirección de la comunicación, buen diseño de materiales y un largo etcétera. ¿Hace falta que diga que me encantaría que desde Masticable empezásemos a colaborar con movimientos rurales?










