A la luz de lo expuesto el pasado martes en el encuentro #redadas con el título Derechos civiles, activismo e internet he llegado a la conclusión de que antes de hacer la revolución utilizando internet nos pongamos de acuerdo en qué nos mueve a ello.
Como bien dijo Leila Nachawati, “en Túnez existían previamente a la revolución unas redes ya constituidas de activismo y protesta” . También subrayó otro participante que “el uso de las redes sociales no es la causa de una revolución; sino el síntoma de cierta estructura organizativa“.
Si bien admiro y reconozco el trabajo de todas las personas participantes en el debate, he de reconocer que me sentí decepcionado por el resultado general: ausencia de posicionamientos claros y contundentes, propuestas concretas de cambio y transformación o exposición de un diagnóstico de la situación en la que nos encontramos en España en estos momentos respecto a la utilización de las redes sociales para el cambio social. Abundaron las monocausas, los planteamientos muy generalistas sin un discurso muy elaborado detrás o incluso en algunos casos un excesivo autobombo.
Quizá esta sea una de las conclusiones que cabe sacar; nos encontramos no solo en un momento incipiente en la utilización de internet para el cambio social; sino que este deseable cambio no está mínimamente definido ni consensuado por una amplia base social. Hay que seguir trabajando, sin duda.
¿Cuál es el umbral de la paciencia humana para aguantar injusticias? ¿Son necesarios los líderes y de qué tipo para el cambio social? ¿Queremos conseguir el poder de los Estados si estos tienen al fin y al cabo cada vez menos poder?¿Qué masa críticas es necesaria para impulsar el cambio? ¿Qué propuestas existen más allá de la simple protesta y reivindicación en la calle (muy necesarias, por cierto)? Todas estas cuestiones, sin un mínimo de orden o moderación para su debate, pueden derivar en conversaciones algo surrealistas…
Por último, quisiera aportar la acepción de la palabra movilizar que da la RAE:
1. tr. Poner en actividad o movimiento. U. t. c. prnl.
2. tr. Convocar, incorporar a filas, poner en pie de guerra tropas u otros elementos militares.
La movilización no se mide por el número de usuarios de una página ni tampoco por el número de visitas que recibe.
Por eso, cada vez con más frecuencia después de este tipo de actos nos preguntamos en Masticable:
¿Hasta qué punto el miedo a radicalizarnos nos está hundiendo más, limitando lo que podríamos conseguir? En el punto en el que estamos, ¿vamos a seguir creyendo que esto se puede cambiar poco a poco, sin acciones mucho más fuertes? ¿De qué manera organizar toda esta pluralidad? ¿Cuál es nuestro umbral para aguantar charlas y discursos blandos y autocomplacientes?
Reconocemos nuestra responsabilidad en construir y aportar, como no, respuestas y propuestas.






