Cómo ocultar tu IP, for Dummies

Antes que nada, ¿qué es eso de mi IP?

Si las llamadas de teléfono se hacen de un número de teléfono a otro, las conexiones de ordenadores se hacen de una IP a otra. Ahora mismo es probable que estés leyendo este post en masticable.org. En ese caso, tu ordenador, aunque no lo sepas, es como si estuviese llamando a nuestra IP (84.20.10.77) y diciéndole que quiere ver nuestro blog.

Sin embargo, no sólo nuestro blog tiene detrás una IP. ¡Tu conexión a Internet también! Prueba a conectarte, por ejemplo, a ShowMyIp.com. El primer numerito que aparece (en realidad, verás cuatro numeritos entre 0 y 255 separados por puntos) es la IP con que te estás conectando a Internet.

¿Por qué iba yo a querer ocultar mi IP?

Quizá conozcas el “Modo de navegación anónima” de tu navegador, y pienses:

¿Por qué iba yo a querer ocultar mi IP, que seguro que es difícil, si mi navegador ya tiene un modo de navegación anónima?

El caso es que eso que los navegadores llaman “navegación anónima” no es lo que parece. Vaya, que no es casi anónima. No me malinterpretes. La navegación anónima de tu navegador es muy útil, pero lo único que hace es que no queden en tu ordenador rastros de qué sitios has visitado.

La navegación anónima es muy útil si lo que quieres es visitar páginas guarras desde el ordenador compartido de casa sin que papá y mamá se enteren. Pero si lo que quieres es filtrar un documento que demuestra que el director de un importante banco soborna a la ministra de defensa, entonces lo que necesitas es algo más sofisticado.

Recuerda siempre que todo lo que haces pasa por un proveedor de servicios, alguien te da acceso a internet (Telefónica, Ono, quien sea). Esa empresa es la que te ha asignado la IP y la puede asociar con tu dirección física.

A lo mejor te interesa echar un vistacín a una de las páginas del sitio web de TOR en la que explican -en inglés- por qué motivos podrías, si eres activista, querer ocultar su IP. De hecho, también Wikileaks te propone que ocultes tu IP como una medida más de seguridad, si en algún momento te decides a filtrarles un documento.

Ok, quiero ocultar mi IP, ¿y eso cómo se hace?

Hay muchas maneras de ocultar tu IP pero la más sencilla que he encontrado es utilizando el TOR Browser Bundle. En efecto, este TOR es el mismo que el del video de más arriba, y el del sitio web en que explican por qué ocultar tu IP si eres activista. Se trata de un programita que permite que -de forma transparente para ti- tus conexiones pasen por un montón de ordenadores antes de llegar al sitio que querías visitar, dificultando así que te sigan el rastro.

¿Que para qué sirve esto? Imagina que te conectas a Internet a través de la red TOR y haces cualquier gamberrada. En este caso, ni tu proveedor de acceso a Internet (Jazztel, Orange, o el que sea), ni el sitio de internet en el que hayas hecho la gamberrada (Facebook, Blogger, o el que sea) podrán llegar a ti.

Tu proveedor de acceso a Internet -por su parte- sólo sabrá que te conectaste a un servidor de la red TOR. El sitio web en que hiciste la gamberrada -por su parte- creerá que la gamberrada se hizo desde un ordenador de la red TOR. A esto se le llama usar Proxis. Es decir, conectarse a un ordenador, que se conecta a otro, que a su vez se conecta a otro, de tal manera que, al final, sea prácticamente imposible seguir el rastro y relacionar la gamberrada con quien la hizo, con su dirección, con su IP.

Y lo mejor es que para usar la red TOR sólo tienes que descargar el Bundle de TOR (puse el enlace más arriba) y ejecutarlo. ¡Ni siquiera hace falta instalarlo! Está disponible para Linux, Windows y MAC, así que ya no tienes excusa.

Si quieres profundizar un poco más, o conocer otras alternativas, Reporteros Sin Fronteras tiene disponible una guía, de Ethan Zuckerman, de sólo cuatro páginas sobre: ¿cómo hacer un blog de manera anónima?. ¡Recomendadísima!