
Me pregunto qué pie de foto ocurrente habría puesto Ney
Uno de los temas de moda en el mundo activista es cómo han contribuido las llamadas redes sociales (Facebook, Twitter, etc) a las últimas movilizaciones sociales (las de los pueblos árabes, por poner un ejemplo). Se dedican conferencias, seminarios, videos, artículos de prensa y demás recursos, al análisis y difusión de cómo un evento de Facebook fue utilizado para convocar una concentración, de cómo Google y Twitter facilitaron el acceso a Internet durante los conflictos de Túnez y Egipto, o de cómo un trabajador de Google fue aplaudido en la plaza de la Liberación en Egipto.
Sin embargo, pocas veces se estudia la cuestión desde el punto de vista inverso, que creo que es hasta más acertado. Para mí, la cuestión que realmente daría juego y de la que realmente podríamos aprender, es cómo ha contribuido Internet a la desmovilización. Si ayer se nos invitaba a participar en una manifestación por email, anteayer por teléfono, antes por la radio y la televisión, y antes aún en prensa y a gritos por las calles, hoy es mediante un hashtag en Twitter o un evento en Facebook.
La gracia está en que pasamos tanto tiempo con el culo pegado a una silla delante del ordenador, haciendo clics para decir que nos gustan videos tontos de caídas, o fotos cursis de gatitos, que siempre que haya una manifestación será fácil encontrar un eco previo -si es que tal expresión tiene sentido- de la misma en Internet. Un análisis incompleto, nos llevará a pensar que esas manifestaciones tuvieron lugar precisamente gracias a las redes sociales, que las manifestaciones ya no son como las de antes, y que sin el efecto difusor de Facebook o Twitter, no habrían tenido lugar las revueltas de los pueblos árabes.

¿No se supone que en España triunfa la roja?
Para mí, la clave ignorada en todo esto, es que pasar el día entero con el culo pegado a la silla es todo menos movilización. En lugar de buscar ejemplos que confirmen la teoría de que las nuevas tecnologías han contribuido de forma muy positiva a las manifestaciones, es momento de buscar ejemplos que la contradigan y tratar de aprender de ellos. Un ejemplo para ir abriendo boca. ¿Dónde está, en España, el efecto de las redes sociales en las manifestaciones?
Las manifestaciones -y huelgas- en España son cada vez menos numerosas. ¿Acaso no tenemos motivos? ¿Acaso -por poner sólo un ejemplo- un 40% de paro juvenil no es suficiente? Y otro dato a tener en cuenta sobre las revoluciones en el norte de África. ¿Sabíais que Egipto lidera África en cuanto a porcentaje de personas con acceso a Internet y que, aún así, su ratio de penetración de Internet es de menos de un 16%?
Ojo, que no digo que Internet contribuya sólo a la desmovilización. Lo que digo es que igual que puede contribuir a la movilización (cuestión ampliamente documentada) también puede hacerlo a la desmovilización (cuestión igualmente ignorada). Mi único consejo al respecto -y soy consciente de que no soy quién para aconsejar a nadie- es que nos dejemos de tanto clic y hagamos cosas. Los clics sólo tienen sentido si acompañan acciones en el mundo real. Desconectémonos de la Matrix.